El mercado cambiario boliviano registra este noviembre de 2025 un hecho histórico: el dólar paralelo ha caído por debajo de los 10 bolivianos por primera vez desde julio de 2024, alcanzando cotizaciones de hasta 9,50 bolivianos en ciudades como Cochabamba y 9,80 bolivianos en Santa Cruz. Esta reducción drástica representa un cambio significativo frente al pico histórico de 20 bolivianos registrado en mayo de 2025 y marca un descenso superior al 50% en apenas seis meses.

La magnitud de la caída

Según plataformas digitales especializadas, al 12 de noviembre de 2025, el dólar paralelo se cotiza en aproximadamente 10 bolivianos para la venta y 10,10 bolivianos para la compra, mientras que el tipo de cambio oficial del Banco Central de Bolivia (BCB) se mantiene invariable en 6,96 bolivianos para la venta y 6,86 bolivianos para la compra desde 2011. La brecha entre ambos mercados, aunque aún considerable, se ha reducido notablemente tras meses de valores que superaban los 12 a 15 bolivianos.

En ciudades clave del país, los librecambistas reportan transacciones incluso más bajas. En Cochabamba, el rango oscila entre 9,50 y 10,55 bolivianos, mientras que en La Paz el precio de compra llegó a 9,96 bolivianos. Este descenso representa un alivio significativo para una población que durante más de dos años enfrentó una crisis cambiaria que encarecía productos importados, medicamentos y alimentos básicos.

Factores detrás de la caída del dólar paralelo

Cambio de gobierno y recuperación de la confianza

El principal catalizador de esta caída es el cambio político. Rodrigo Paz Pereira asumió la presidencia el 8 de noviembre de 2025 tras ganar la segunda vuelta electoral con el 54,96% de los votos, poniendo fin a dos décadas de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). Esta transición generó un clima de renovada confianza en los mercados.

El economista Juan Fernando Subirana señala que "la caída del dólar paralelo refleja un aumento de la confianza de la población hacia la nueva administración del presidente Rodrigo Paz y los recientes acercamientos con organismos internacionales". Edwin Rojas Ulo, expresidente interino del BCB, había anticipado esta reversión semanas antes de la posesión presidencial.

Financiamiento internacional garantizado

La gestión de Rodrigo Paz logró asegurar un financiamiento histórico de 3.100 millones de dólares con la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) para el período 2025-2030. Crucialmente, el 15% de estos fondos (aproximadamente 460 millones de dólares) será desembolsado en los primeros 30 días de gobierno, lo que inyectará liquidez inmediata al sistema financiero.

Adicionalmente, con los créditos aprobados por la Asamblea Legislativa anterior y el nuevo financiamiento, el gobierno cuenta con cerca de 6.000 millones de dólares asegurados. Este respaldo financiero contrasta radicalmente con la situación del gobierno anterior, donde la no aprobación de más de 1.700 millones de dólares en créditos externos limitó severamente la disponibilidad de divisas.

Reducción de la incertidumbre política

La estabilidad política tras el cese de los bloqueos promovidos por el expresidente Evo Morales durante junio de 2025 fue determinante. Estos bloqueos, que duraron aproximadamente dos semanas y paralizaron regiones clave como Cochabamba, generaron pérdidas millonarias y exacerbaron la crisis de combustibles y la escasez de dólares.

El analista financiero Marcelo Rocha explica que "el cambio de gobierno generó un nuevo clima de apertura hacia los mercados internacionales, lo que impulsó la llegada de capitales y redujo la presión sobre la demanda de divisas". La expectativa de un entorno más estable llevó a muchas personas que habían acumulado dólares como reserva de valor a desprenderse de ellos para evitar pérdidas.

Mejora en la balanza comercial

Bolivia registró un saldo comercial positivo de 70 millones de dólares en septiembre de 2025, el más alto del año. Este superávit fue impulsado por el aumento del 14% en las exportaciones del sector de extracción de minerales, un incremento del 6% en agricultura, ganadería y pesca, y un crecimiento del 0,3% en la industria manufacturera.

Este resultado favorable contrasta con el déficit comercial acumulado de 551 millones de dólares entre enero y septiembre de 2025, pero señala una tendencia positiva hacia el cierre del año. El economista Luis Romero destaca que este saldo comercial favorable, junto con la aprobación legislativa de financiamiento externo superior a 1.000 millones de dólares, ha enviado señales positivas de liquidez al mercado.

Reapertura internacional y apoyo multilateral

El gobierno de Paz ha apostado por reconstruir la credibilidad económica mediante una política de acercamiento internacional. El Banco Mundial expresó públicamente su respaldo al país, destacando su compromiso con el crecimiento sostenible y la creación de empleo. Bolivia ha retomado vínculos con actores clave como la Unión Europea, Estados Unidos y Alemania.

El presidente estadounidense a través de su secretario de Estado, Marco Rubio, manifestó que ambos candidatos en el balotaje boliviano deseaban "relaciones más sólidas y beneficiosas con Estados Unidos", marcando un cambio tras años de distanciamiento. Estas alianzas buscan atraer inversión extranjera directa y fortalecer sectores estratégicos como la agroindustria y la energía.

Comportamiento del mercado especulativo

El economista Fernando Romero sostiene que el mercado paralelo mostró un comportamiento volátil pero con una tendencia descendente sostenida desde las elecciones de agosto de 2025. La especulación que había caracterizado los meses previos se redujo significativamente tras la definición del escenario político.

Los librecambistas indicaron que esperan que esta tendencia a la baja se mantenga o se normalice en los próximos días, aunque reconocen que el mercado paralelo sigue siendo "muy volátil y especulativo". Quienes compraron dólares a precios altos, entre 12 y 15 bolivianos, ahora prefieren venderlos para evitar mayores pérdidas si la tendencia continúa.

El contexto de crisis previo

Para comprender la magnitud del cambio actual, es fundamental recordar el contexto económico que enfrentó Bolivia en los últimos años. La crisis del dólar se manifestó patentemente desde principios de 2023, cuando las reservas internacionales netas cayeron a niveles críticos. De un récord histórico de 15.122 millones de dólares en 2014, las reservas se desplomaron a cifras cercanas a los 2.000 millones de dólares.

Esta caída fue consecuencia de múltiples factores: la drástica reducción de las exportaciones de gas natural (caída del 63,21% entre 2013 y 2021), el déficit fiscal promedio del 8% del PIB financiado con emisión monetaria sin respaldo, y los pagos continuos por importación de combustibles que sumaron 1.380 millones de dólares entre enero y octubre de 2025.

La inflación alcanzó niveles no vistos en décadas, llegando al 22,23% interanual en octubre de 2025, mientras que la población enfrentaba escasez de combustibles, largas filas para conseguir alimentos básicos subsidiados y restricciones crecientes para realizar transacciones en dólares.

Reservas internacionales: un respiro frágil

A octubre de 2025, las Reservas Internacionales Netas del BCB alcanzaron 3.227 millones de dólares, representando un incremento de 1.250 millones respecto a diciembre de 2024. Sin embargo, este aparente fortalecimiento tiene matices importantes: del total reportado, 3.076 millones de dólares corresponden al valor de las 23,8 toneladas de oro que posee el BCB, lo que equivale al 95% de las reservas.

Esta alta concentración en oro limita la disponibilidad inmediata de divisas líquidas, ya que transformar ese metal en liquidez requiere tiempo y depende de las condiciones del mercado internacional. Las divisas líquidas suman apenas 73 millones de dólares, una cifra mínima que refleja la vulnerabilidad estructural de la economía boliviana.

Desafíos pendientes y advertencias

A pesar de la caída del dólar paralelo, los especialistas advierten que no implica la resolución definitiva de los problemas estructurales. El economista Rubén Arias enfatiza que "todavía no contamos con un colchón financiero sólido que permita sostener un sistema de bandas cambiarias como el que plantea el gobierno".

El economista Omar Velasco urge al gobierno establecer un nuevo tipo de cambio oficial mediante devaluación controlada que elimine la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, creando una ancla nominal que dé certidumbre a las transacciones financieras y evite la especulación.

Factores clave como la crisis de carburantes, la necesidad de financiamiento externo continuo y el desempeño de las exportaciones serán determinantes para estabilizar el mercado de divisas de manera sostenida. La prioridad debe ser aumentar la generación de divisas mediante mayor exportación de gas, minerales y productos no tradicionales, además de atraer inversión extranjera directa.

Entre el optimismo y la prudencia

La caída del dólar paralelo por debajo de los 10 bolivianos marca un punto de inflexión en la economía boliviana, simbolizando tanto un alivio temporal como una oportunidad estratégica. Los indicadores actuales apuntan a una recuperación de la confianza y una mejor relación entre oferta y demanda de divisas, impulsada principalmente por el cambio político y las expectativas de mayor integración internacional.

Sin embargo, la clave estará en mantener la coherencia fiscal, asegurar flujos de inversión reales y fortalecer las reservas internacionales con divisas líquidas. Solo así Bolivia podrá transformar esta coyuntura favorable en un proceso sostenible de crecimiento, integración y confianza económica.

El reto del gobierno de Rodrigo Paz será convertir este respiro coyuntural en estabilidad duradera, abordando los problemas estructurales que originaron la crisis y construyendo las bases para una economía más resiliente y diversificada. La población boliviana, tras más de dos años de dificultades económicas, observa con esperanza pero también con cautela este nuevo capítulo en la historia económica del país.

Lic en Comunicación Social. Editor de Bloooz Media.

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